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Soñar ¿No cuesta nada?

Comunicación y Negocios Management21 de mayo, 2019

Si con suerte dormís 8 horas, un tercio de tu vida te lo vas a pasar soñando. Claro que a veces tenemos pesadillas, pero son sueños. Lo cierto es que le llamamos sueños a esas cosas que idealizamos y anhelamos para el bien de nuestra vida, y es ahí donde quiero comenzar a transitar este mensaje.

Esa clase de sueños, la mayoría de las veces, no solo nos aparecen bien despiertos, sino que además son los que nos dejan dormir.

La parte linda de ese momento, que implica un encierro personal, es que se lo dedicamos exclusivamente a concentrarnos en nosotros, al menos por un instante. Si los sueños brotan en nosotros, es porque internamente estamos procesando la necesidad de un cambio y de esa forma visualizamos que podríamos estar haciendo algo más y mejor por nuestro beneficio personal, pero todavía no sabemos cómo.

Misteriosamente abortamos esos pensamientos positivos y los enchastramos de miedo, de imposibles, de lastres que nos indican que lo único que estuvimos haciendo fue soñar, y nos decimos que los sueños son tan solo eso, sueños.

Bien sabés que no es así, porque siempre va a haber una persona que hizo de ese sueño algo distinto para su vida.

Sarah Ban Breathnach, una escritora y filántropa inglesa, tiene una frase que dice “El mundo necesita soñadores y el mundo de necesita hacedores, pero el mundo necesita de soñadores que hagan.”

Te pregunto: ¿Vos cómo haces lo que soñás?

“La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla”, dice Gabriel García Márquez.

Poné en orden tus sueños, dales un tiempo, confrontalos de verdad con la realidad y medí tus   posibilidades, en incluso hasta llegar a monetizarlos. Recién después de todo eso, decidí si los vas a guardar en un cajón, hasta nuevo a aviso o para siempre o lo vas a ejecutar.

Soñar tiene un valor, qué solo vos podrás ponderar.

Vamos a “convencernos” que somos capaces, que tenemos pasta y que nos sobra clase. A decidirnos en nuestro terreno, y tirarnos a más, nunca a menos. ¿Conocés la letra de esa canción de Eladia Blázquez llamada “Convencernos”?.

A mi me pasó que estaba recargado de creencias y cada vez construía más y más paradigmas limitantes. Hasta que los tiré bien a la basura.

Como reza el mismo Gabo, yo también “me alquilo para soñar”.

A veces me piden ayuda y me dicen: Marcelo, ¿cómo escribo esto…?, y sin darse cuenta lo escrito ya está listo en ese mismo instante y no porque lo hiciera, sino porque en el tono y en los gestos de quién me invita a formar parte de sus emociones están las palabras.

Un simple darte cuenta, tras una catarata de preguntas que te invito a formularte.

Escribime, ¡No te quedes sin saber cómo tenés que hacer para preguntarte a vos mismo!.